Inseguridad en Castelar: Familia de empresario fue asaltada por quinta vez

Morón 25 de junio de 2019 Por
Gerardo Ortega, de 57 años, es un empresario del rubro eléctrico, y es la quinta vez que sufre un asalto en el domicilio familiar de calle Montes de Oca, entre Arrecifes y Pehuajó, en Castelar.
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Gerardo Ortega, de 57 años, es un empresario del rubro eléctrico, y es la quinta vez que sufre un asalto en el domicilio familiar de calle Montes de Oca, entre Arrecifes y Pehuajó, en Castelar.

Según relató, en diálogo con Primer Plano Online, el último de los hechos de inseguridad fue durante el último fin de semana: “Me despertaron en la madrugada del sábado, cerca de las 4, con un revólver en la cabeza, pegándome. Eran tipos muy profesionales, con guantes, con precintos y demás. Entré en pánico total, porque estaban mis hijos de 14 y 19 años durmiendo en otra habitación”.

Ortega recordó que los cuatro asaltantes estaban encapuchados pero que en un momento también le pusieron una capucha para evitar que los mire. Después de exigirle la entrega del dinero, lo llevaron a la habitación de sus hijos, que también estaban con manos y pies atados con precintos.

Finalmente los asaltantes se llevaron el dinero que tenía encima, unos dos mil pesos, más unos 300 dólares y elementos que encontraron a su paso, como celulares, perfumes, etc. También robaron el aparato de monitoreo domiciliario y las grabaciones de seguridad. Según el empresario, que vive hace 20 años en Castelar, a una cuadra del intendente de Morón Ramiro Tagliaferro, es la quinta vez que sufre un traumático incidente como el del fin de semana.

Ortega cuenta que tras los sucesivos robos fue instalando rejas, alarmas, cámaras de seguridad y un cerco eléctrico, pero que así y todo crece la sensación de indefensión frente al delito. “Los delincuentes tienen la seguridad de que no pasa nada. Esto pasó a una cuadra de donde vive el intendente, y la gente que me robó a mí se fue caminando. Se llevaron dos teléfonos y los descartaron en una alcantarilla a 150 metros para evitar que los rastreen. De hecho, los encontramos por el geolocalizador. El nivel de impunidad con el que cuentan no tiene nombre”, concluyó.

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